Apertura y flexibilidad

 Apertura y flexibilidad

Independientemente de las funciones específicas que un gerente desempeñe dentro de la empresa en la que labora, lo cierto es que su puesto exige una serie de habilidades blandas que, con el paso del tiempo han venido a componer aquello que se conoce como habilidades gerenciales. 

La lista de habilidades gerenciales es larga, entre ellas se encuentran la toma de decisiones, la comunicación efectiva, la solución de problemas y otras muy importantes para la gestión como la organización y la planificación. Así es que se considera que, para que un gerente o director sea efectivo en su trabajo y pueda ser capaz de dirigir, gestionar o administrar tanto una empresa como un equipo, debe contar con importantes habilidades intelectuales, emocionales y sociales. 

A través del tiempo se ha dado énfasis en aquellas relacionadas con lo intelectual, como planear, analizar, evaluar, comprender y en las emocionales, como ser asertivo y empático, pero, en tiempos modernos en donde los cambios son constantes y la competencia empresarial es fuerte, es preciso considerar otras habilidades que antes no eran muy tomadas en cuenta, dos de ellas, desde mi punto de vista, se habrán de convertir pronto “must” si se desea ser un directivo exitoso: la apertura y la flexibilidad. 

Podemos definir la apertura como la tendencia a comprender las actitudes o pensamientos distintos a los propios y a permitir que los otros conozcan los nuestros.    

Una persona que tiene apertura tiende a buscar experiencias nuevas, a ser original y está acostumbrado a detonar constantemente su pensamiento creativo, practica la imaginación, escucha con empatía las ideas de los demás, es observador, tiene curiosidad intelectual e intereses variados y, muy importante, no se cierra a lo conocido ya que busca posibilidades con los demás y a través de los demás.  

Por su parte, la flexibilidad es la capacidad para que la persona se adapte fácilmente a diferentes circunstancias. Cuando la persona tiene este rasgo de personalidad, tiende a ser dinámico, puede cambiar de opinión si es necesario, está abierto a los cambios, evalúan las posibilidades que tienen, aprende fácilmente y puede relacionar las experiencias previas a nuevas situaciones y actuar en consecuencia. 

La apertura y la flexibilidad son habilidades que se han ido incorporando poco a poco dentro de la lista de esas habilidades gerenciales que se exigen en los colaboradores, han venido ganando lugar entre las más importantes, y se convertirán en un must para aquellos que desean escalar la estructura organizacional y también para los que desean permanecer en los puestos altos. 

Si se piensa con detenimiento es sencillo concluir que aquel que puede estar abierto a los cambios del futuro, a nuevas ideas, a buscar alternativas diferentes y, además, tiene la flexibilidad para caminar por otros rumbos buscando opciones viables para el logro de objetivos, es el que llegará y permanecerá más fácilmente en los puestos directivos.

Redacción Lexium

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