Economía y educación, dos temas fundamentales

 Economía y educación, dos temas fundamentales

Los países tienen indicadores que les permiten evaluar su situación presente y prospectar para el futuro; algunos de los indicadores  más importantes son económicos, pues muestran aspectos importantes de la población, la mayoría de ellos relacionados con su nivel de vida.

Es común observar a los economistas mostrando cifras y comentando sobre temas como son los precios de los bienes y servicios, el aumento o disminución de la producción ó el nivel de importaciones y exportaciones que deben de lograrse para contar con una economía sana que impulse la prosperidad de una nación.

Pero, la economía, al final de cuentas, es un elemento que se mueve por y a través de las personas, son ellas las que hacen posible que los productos se generen o consuman, que la producción aumente o disminuya o que el sistema financiero fluctúe.

Está comprobado que, en el contexto del mundo actual, el nivel económico de un país es determinado en gran parte por las capacidades de su gente: a mayor educación y desarrollo de las personas, mejor será su economía.

No es posible elevar los indicadores económicos de un país si antes no se prepara  a las personas que lo integran… ¿Cómo puede progresar un país si no se cuenta con el capital humano para hacerlo? Está claro también que un país no puede contar con un estado de derecho si no tiene ciudadanos capaces de elegir buenos gobernantes y exigirles cuentas.

México cuenta actualmente con una población aproximada de 123 millones de personas siendo el onceavo país más poblado del mundo. El nivel de ingresos per cápita de México lo ubica entre los llamados países en desarrollo, porque, aunque nuestra economía total es grande, el nivel de vida de la población es deficiente para la mayoría de la población: tenemos mucha pobreza y desigualdad social.

Nuestro sistema educativo tiene la inmensa tarea de educar a 31 millones de personas que están matriculadas, de las cuales 26 cursan actualmente la primaria o la secundaria y 5 millones están matriculados en la preparatoria.

El sector público tiene la enorme carga de atender al 83% de esta población.

El sistema educativo mexicano ha hecho un enorme esfuerzo por atender la cobertura, es decir, lograr que la casi totalidad de niños y jóvenes mexicanos atiendan a la escuela, pero el problema ya no es ofrecer la educación, sino lograr que los alumnos no abandonen esta oportunidad, que continúen sus estudios hasta terminar un grado medianamente aceptado para poder ingresar al mercado laboral.

Actualmente en algunas  empresas se requiere al menos secundaria terminada para poder obtener algún trabajo, pero en la mayoría es preciso contar con estudios de preparatoria.

¿Cuántos de nuestros jóvenes no terminan la preparatoria? Para poner un ejemplo con uno de los estados más pobres de México, en Oaxaca, el 62% de la población deserta antes de terminarla; esto significa que la mayoría de ellos no están preparados para enfrentarse a las exigencias del mundo laboral en la llamada “era del conocimiento” y tampoco tendrán la oportunidad de contratarse en la economía formal.

Hay un dato que es muy importante y que parece ser poco considerado: México tiene un rezago grave en calidad educativa: si bien se ha trabajado intensamente con las nuevas generaciones, todavía existe una gran cantidad de personas mayores de 25 años que en su momento no contó con una educación que lo preparara para el mundo actual. El 41% de los mexicanos entre 45 y 54 años no cuenta con secundaria terminada y el 58% de los que tienen entre 55 y 64 años tampoco.

¿Qué posibilidad tienen esos adultos de aportar a la economía formal y de generar prosperidad si no cuentan con los conocimientos básicos ni la preparación para hacerlo?

La economía y la educación son dos indicadores que van de la mano, pero no son directamente proporcionales;  la economía se nutre de la educación, pero, al parecer, la educación no se está nutriendo de la economía y, aunque en algunas etapas del país, la economía ha sido estable y próspera no se ha visto reflejado en ciudadanos de todas las edades más educados y más capacitados: la política domina las medidas económicas, y no ha favorecido a la educación

En nuestro país los jóvenes son importantes pero los 91 millones de adultos, entre los cuales un gran porcentaje no recibió en su momento educación de calidad, cobran factura qué habrá de pagar intereses caros para nuestra nación.

¿Qué debemos hacer?

La sociedad civil debe hoy como nunca hacerse sentir para exigir una educación diferente para sus hijos…tenemos que construir ciudadanos que puedan prosperar en el mundo actual y que quieran y puedan exigir sus derechos a los gobernantes… ¡Todos debemos apoyar!

José Vargas Barrera

Laura Elizondo W.

Redacción Lexium

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