Cifras para el 2020

 Cifras para el 2020

Cifras que importan

Es común que los gobiernos se preocupen por el bienestar de su población y, es todavía más común que al hacerlo, el principal de sus intereses sea la niñez y la juventud que habrá de convertirse en el futuro que sustente la nación y, por supuesto, en los adultos que son la base para impulsar el crecimiento del país.

Es común también que, en los países en desarrollo, el esfuerzo por brindar bienestar a otra parte de la población muy importante llamada adultos de la tercera edad, esté generalmente enfocado en propuestas de salud, de ocupación de tiempo libre y quizás de vivienda para una vida digna.

Pero el problema es que, a veces, lo común, lo tradicional en la forma en la que se hacen las cosas, se vuelve obsoleto con el tiempo y, más que obsoleto, completamente ineficaz.

Según cifras de CONAPO, la vida media para una persona en 1950 era de 36 años, para el año 2000 esta esperanza se duplicó, llegando a los 74 años y se espera que para el año 2050 la vida media de un mexicano será de 80 años, esto es, igual a la de Japón.

Es así como la segunda mitad del siglo 21 nos recibe con la posibilidad de que cada uno de nosotros vivamos quizás mucho más de lo que vivieron nuestros bisabuelos, abuelos y padres y, aunque esto es sorprendente, en realidad lo más digno de analizar no es lo probablemente larga que será nuestra vida sino la gran cantidad de personas que habrán de correr con la misma suerte, positiva o negativa, según se le mire.

En el año 2000 había en México 7 millones de personas que tenían más de 60 años, para el año 2018 esta cifra se habrá casi triplicado, es decir, habrá aproximadamente 20 millones de personas que estén transitando ya por la etapa denominada adulto mayor.

Compartimos estas cifras porque nos parece muy útil invitar a la reflexión sobre datos que están escondidos a simple vista y que, pronto, muy pronto, nos habrán de sacudir con la fuerza casi tan poderosa como la de un huracán que se presenta para invadir todo lo que está a su paso y, para destrozar a aquel que no se haya preparado para recibirlo.

Acuden a la mente preguntas sencillas con respuestas complicadas….

¿Estamos preparados cultural y socialmente para convivir con 20 millones de adultos mayores en nuestro país?

¿Están los jóvenes siendo educados para relacionarse de forma armónica con una población que seguramente no estará educada para permanecer en su casa, esperando pacientemente el final de su vida y más bien desee aportar, convivir y pertenecer?

¿Está el gobierno listo para recibir a esa avalancha de gente que se aproxima minuto a minuto a la jubilación, al tiempo libre con posibilidad de ser aprovechado, al deterioro de su salud que requiere necesidades especiales, a 20 años o más de pertenecer a una categoría poblacional que cada vez engorda más?

La cultura latinoamericana tradicionalmente venera y sublima lo joven, lo nuevo, aquello que es lozano, que tiene un futuro por delante, son precisamente aquellos que ahora serán los de la tercera edad los que han promovido una mentalidad de poca importancia a lo que se va haciendo viejo, pero ignorar a 20 millones de personas que han perdido su juventud y su lozanía, seguramente será difícil, seguramente se harán oír y quien sabe si lo que escuchemos como sociedad nos vaya a gustar.

Redacción Lexium

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